Mostrando entradas con la etiqueta brown. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta brown. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de agosto de 2012

Mahleriana de estío

[Gustav Mahler]
Pasados dos años consecutivos de efemérides a cuenta de sus fechas vitales, la figura de Gustav Mahler (1860-1911) se asienta como una de las más populares entre los aficionados a la música sinfónica. Aunque su carácter monumental determina que buena parte de estas obras no sean adecuadas para todas las orquestas españolas, la proliferación de publicaciones bibliográficas y discográficas de estos años ha acercado el arte del compositor austriaco al melómano español medio.

Uno de los más significativos efectos provocados por la creciente difusión de la música de Mahler y el aprecio que los aficionados parecen sentir por ella tiene que ver con la multiplicación del número de orquestas y de directores que se consideran capacitados para acercarse a sus pentagramas, lo que tiene también su reflejo en el mundo del disco. Las grandes orquestas y los más célebres maestros siguen produciendo grabaciones mahlerianas con regularidad (y ahí están, por ejemplo, las series de la Orquesta del Concertegbouw con Jansons y la de San Francisco con Tilson Thomas), pero a su lado empiezan a destacar proyectos de conjuntos y directores menos conocidos.

Muy interesante es el registro de la 9ª Sinfonía que un conjunto modesto pero histórico publica en el sello Pan Classics. Se trata de la Badische Staatskapelle de Karslruhe, que grabó la obra en directo en julio de 2011, dentro de los actos conmemorativos de su 350º aniversario. Nada menos que tres siglos y medio de una orquesta que ahora está regida por la batuta del británico Justin Brown (Londres, 1964), quien hace aquí un Mahler intenso y nervioso, incluso urgente, un rasgo que alcanza su paroxismo en el frenético final del tercer movimiento para desintegrarse en un final de un lirismo apaciguante, bastante diferente al que consigue el polémico director ruso Mark Gorenstein (Odesa, 1946) al frente de otro conjunto histórico, pero que ha pasado por peripecias muy diversas, la Orquesta Académica Estatal de la Federación Rusa, que rigiera durante años el mítico Svetlanov. Su registro, realizado en 2010 y publicado hace poco por el sello MDG, ofrece la cara más trágica de Mahler: el tempo es siempre muy lento (95 minutos le dura la obra, 15 más que a Brown), los contrastes llegan a lo agresivo, y la serenidad del final aparece atravesada por sombras inquietantes. El conjunto ruso muestra un sonido más afilado, hiriente, también más nítido, que el alemán.

Una de las sorpresas mahlerianas de los últimos años es la del director inglés Jonathan Nott (Solihull, 1962), quien al frente de la Sinfónica de Bamberg está ofreciendo en el sello suizo Tudor una integral que llega a su séptima etapa justo con la (y a falta, que yo sepa, de , , 10ª y Canción de la Tierra). El registro confirma, aun a despecho de cierta falta de poesía y misterio en las dos Nachtmusik, la solidez del proyecto: hay en el Mahler de Nott elegancia, contraste, variedad expresiva y un equilibrio extraordinario entre las grandes líneas y los detalles. La respuesta del conjunto de Bamberg es en todo caso brillante.
[Diario de Sevilla. 4-08-2012]


GUSTAV MAHLER (1860-1911): SYMPHONY Nº9
Badische Staatskapelle Karlsruhe
Director: Justin Brown
----------
PAN CLASSICS PC 10262 (Diverdi) [79'54'']
Grabación: Julio de 2011


Mahler: IV. Adagio. Sehr langsam und noch zurückhaltend de la Sinfonía nº9. [24'16''] Badische Staatskapelle Karlsruhe. Justin Brown.




GUSTAV MAHLER (1860-1911): SYMPHONY Nº 9
Orquesta Académica Estatal de la Federación Rusa
Director: Mark Gorenstein
----------
2 CD MDG 648 1719-2 (Diverdi) [95'01'']
Grabación: Febrero de 2010


Mahler: II. In Tempo eines gemächlichen Ländlers. Etwas täppisch und sehr derb de la Sinfonía nº9. [17'45''] Orquesta Académica Estatal de la Federación Rusa. Mark Gorenstein




GUSTAV MAHLER: SYMPHONY Nº7
Orquesta Sinfónica de Bamberg
Director: Jonathan Nott
----------
TUDOR 7176 (Diverdi) [79'50'']
Grabación: Julio de 2011


Mahler: I. Langsam (Adagio) - Allegro risoluto, ma non troppo de la Sinfonía nº7. [21'56''] Orquesta Sinfónica de Bamberg. Jonathan Nott

martes, 1 de febrero de 2011

Órficas (2)

[Orfeo y Eurídice. Max]

L'Orfeo de Monteverdi. Acto IV. Orfeo no ha logrado conmover a Caronte, pero lo ha dormido y ha cruzado el Aqueronte por sus propios medios. Se presenta en el Hades, justo para ver cómo Proserpina ha tomado partido por su causa y trata de convencer a Plutón para que devuelva a la vida a Eurídice. Poco se resiste el dios, que dicta sus condiciones antes de que un coro de espíritus infernales cante, en estilo puramente homorrítmico y declamatorio, la llegada de la Piedad al reino de las sombras. Todo ocurre entonces con extrema rapidez: Orfeo canta con inconsciente y despreocupada alegría una sencilla canzonetta ("Qual honor di te fia degno") que se apoya en el continuo, con breves ritornelli entre las estrofas realizados por los violines, hasta que la duda (¿acaso también el deseo?) lo asalta. La música se detiene entonces de forma brusca y el ambiente cambia por completo. La psicología del personaje resulta perfectamente atrapada por un recitado entrecortado e incoherente, hasta que un ruido que proviene de fuera de la escena termina por decidirlo a darse la vuelta y mirar a la esposa. Un realejo y la voz dura e inflexible de un espíritu infernal dejan en ese momento claro que el mandato divino ha sido roto y para la pareja de amantes vuelven a regir las leyes severas del Infierno. Se oye entonces, por segunda y última vez en la ópera, la voz de Eurídice.

Ahi, vista troppo dolce e troppo amara!
Così per troppo amor, dunque, mi perdi?
Ed io, misera, perdo
il poter più godere
e di luce e di vita, e perdo insieme
te, d'ogni ben più caro, o mio consorte.

Monteverdi usa el estilo recitativo, con el solo acompañamiento del bajo continuo, como Peri, pero todo es aquí tan distinto... La forma en que el compositor mezcla el doloroso patetismo con el éxtasis amoroso, potenciando ambos sentimientos mediante recursos puramente musicales, señala con claridad la distancia que separa al artesano del genio. El primer grito de Eurídice es de dolor: "Ahi". La mirada de Orfeo la ha traspasado, pero ¿mortal o amorosamente? Ni la propia ninfa lo entiende: es una visión dulce, pero amarga, y Monteverdi refuerza esta sensación de ambigüedad mediante el uso del cromatismo (en el bajo y en la voz) y con el juego sutil de los madrigalismos, mediante el uso de disonancias y consonancias. La primera disonancia, brutal, sobre "troppo" parece diluirse en el ascenso luminoso sobre la palabra "dolce", que suena casi celestial, un recurso que sólo sirve para contrastar aún más la amargura, con la vuelta del cromatismo en "troppo amara". El resto de la estrofa se desliza hacia el dolor más acongojante. Una nueva disonancia sobre "Così per troppo amor" parece quedar en suspenso con un silencio, para luego agudizarse con intervalos descendentes, que culminan en un salto de absoluta desesperanza sobre "misera" de extraordinario efecto: es una caída al vacío de la nada. Sin embargo, en el centro mismo de ese sentimiento de angustia por la pérdida definitiva de la luz, de la vida, Eurídice tiene presente la imagen del amado, y Monteverdi lo deja claro con un ascenso al límite de su registro agudo ("ben più caro"), antes de que la realidad termine imponiéndose y el personaje se resigne a su suerte con una tenebrosa cadencia final. Uno de los momentos más prodigiosos de toda la historia de la música.
[Este texto lo he robado por ahí]