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martes, 7 de agosto de 2012

Barenboim para todos

[Daniel Barenboim con la WEDO en el Teatro de la Maestranza de Sevilla (18-07-12). © Antonio Pizarro]
En 1999 Daniel Barenboim y Edward Said crearon en Weimar la West-Eastern Divan Orchestra y el sello Teldec publicó la primera integral de Sinfonías de Beethoven registradas por el maestro argentino. El compositor había sido una constante en la carrera fonográfica del músico, desde que a finales de los años 60 grabase como pianista por primera vez las Sonatas y los Conciertos. Siguieron luego las grandes colecciones de música de cámara. Sus primeros registros beethovenianos como director datan de mediados de los 70, y son los Conciertos para piano (que tocó Rubinstein) y el Concierto (Isaac Stern) y las Romanzas (Pinchas Zukerman) para violín.

Antes de aquella integral del 99, Barenboim había grabado alguna sinfonía del genio de Bonn, siendo su registro de la para el sello Erato justamente recordado. Después vinieron algunas más hasta este proyecto, Beethoven for all, que incluye la nueva versión de las Sinfonías, registradas en Colonia con la WEDO en el verano de 2011, así como nuevas interpretaciones de los Conciertos para piano (con su otra orquesta, responsable de su primera integral sinfónica, la Staatskapelle de Berlín) y de las Sonatas, cuya aparición está prevista por Decca para el próximo otoño.

Barenboim es un director anclado en la gran tradición centroeuropea, y eso no ha cambiado nada de 1999 hasta hoy. Su Beethoven no tiene nada que ver pues con el de los historicistas (de Norrington a Van Immerseel pasando por Harnoncourt, Brüggen o Herreweghe) dirijan estos orquestas de instrumentos de época o convencionales, pero tampoco con las visiones renovadas de este ciclo que han planteado otros maestros, como AbbadoRattle, Mackerras, Zinman o muy recientemente Chailly. El Beethoven de Barenboim es el del compositor visionario, ardiente y poderoso, el demiurgo que cargó con todo el dolor de la condición humana para expresarlo en una música grandiosa, épica, heroica, dramática, trascendente.

Barenboim no puede eludir en cualquier caso el tiempo en el que vive, y aunque su Beethoven es de raíz profundamente romántica, hay rasgos en estas interpretaciones que lo dulcifican, como demuestra el cuidado puesto en la transparencia, el equilibrio y la entraña reflexiva de los tiempos lentos. Las dos primeras sinfonías son en esencia clásicas, y Barenboim usa para ellas plantillas algo más cortas. El sonido es en cualquier caso denso, por momentos rocoso, aunque la claridad está garantizada, alcanzando incluso momentos de gran belleza sensual (Larghetto de la ). En ambos casos, el tempo es más lento que el empleado en sus recientes interpretaciones sevillanas. La Heroica resulta de una gran intensidad y concentración. Aun sin la terribilità de un Klemperer, contiene una Marcha fúnebre auténticamente antológica. La sensualidad y las gotas de lirismo de la reaparecen en una muy distendida. La resulta de un dramatismo descarnado, aunque su inicio sea de una desconcertante falta de brío. Extraordinario una vez más el tiempo lento, fraseado con delectación. Pastoral de carácter lírico y contemplativo, que permite un vivo contraste con la llegada de la tormenta, aunque en general hay en ella menos poesía de la que podía preverse. La parece un punto embridada (arranque y final, algo contenidos), con un Allegretto de exacerbada melancolía. impulsiva, pero cálida y espléndidamente matizada, antes de una que contiene toda la hondura humanista de la pieza, pero es más luminosa y lírica, y se presenta sin el carácter tremendista y oscuro de otras interpretaciones (en vivo y en disco) que yo recuerde del músico.
[Publicado ligeramente reducido en Diario de Sevilla. 29-07-2012]


LUDWIG VAN BEETHOVEN 81770-1827): SYMPHONIES 1-9
West-Eastern Divan Orchestra
Director: Daniel Barenboim

CD 1 [76'31'']
1. Sinfonía nº1 en do mayor Op.21
2. Sinfonía nº3 en mi bemol mayor Op.55 Heroica


Beethoven: II. Marcia funebre - Adagio Assai de la Sinfonía nº3. [15'59''] WEDO. Barenboim

CD 2 [69'41'']
1. Sinfonía nº2 en re mayor Op.36
2. Sinfonía nº4 en mi bemol mayor Op.60


Beethoven: I. Adagio molto - Allegro con brio de la Sinfonía nº2. [13'03''] WEDO. Barenboim

CD 3 [74'44'']
1. Sinfonía nº5 en do menor Op.67
2. Sinfonía nº6 en fa mayor Op.68 Pastoral


Beethoven: II. Andante con moto de la Sinfonía nº5. [10'12''] WEDO. Barenboim

CD 4 [63'43'']
1. Sinfonía nº7 en la mayor Op.92
2. Sinfonía nº8 en fa mayor Op.93


Beethoven: IV. Allegro con brio de la Sinfonía nº7. [6'58''] WEDO. Barenboim

CD 5 [71'51'']
Anna Samuil, soprano
Waltraud Meier, mezzosoprano
Peter Seiffert, tenor
Wolfgang Koch, bajo
Vokalensemble Kölner Dom

Sinfonía nº9 en re menor Op.125 Coral


Beethoven: III. Adagio molto e cantabile de la Sinfonía nº9. [16'44''] WEDO. Barenboim
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5 CD DECCA 478 3511 (Universal)
Grabación: Agosto de 2011
[La caja incluye una tarjeta con un código personal que da acceso a la web www.beethovenforall.es en donde se ofrece material gráfico, vídeos y, de momento, el regalo de la antigua grabación de Barenboim en DG de la Sonata Claro de luna para descargársela en versión mp3 o flac, aunque prometen ir añadiendo material nuevo en el futuro]

domingo, 6 de febrero de 2011

Maniobras orquestales

Uno de los proyectos fundacionales a la postre nunca acometidos por la Orquesta Sinfónica de Sevilla fue la creación de una escuela que pudiera servir a la vez como cantera y trampolín para los jóvenes músicos salidos de los conservatorios andaluces. La idea no era ni mucho menos original, pues muchas de las grandes orquestas del mundo disponen de instituciones similares. De un modo o de otro, un sistema de formación musical tiene que contar con un centro de alta capacitación o, al menos, con alternativas para que los alumnos puedan entrar en contacto con la realidad profesional antes de su graduación. Y cuando algo así no existe, los jóvenes lo buscan allá donde lo haya.

A principios de la década de 1990, vivificadas las finanzas por años ininterrumpidos de desarrollo económico y por la llegada de jugosos fondos comunitarios, la actividad cultural en Andalucía parecía encaminarse a una edad dorada. Acaso confiado en que el crecimiento no se detendría ya nunca, el Gobierno andaluz decidió patrocinar y sostener institucionalmente cuatro grandes conjuntos orquestales, que habrían de transformar la gris vida musical de la comunidad. Se olvidó, sin embargo, de cimentarla. Los conservatorios siguieron languideciendo como de costumbre y sus mejores alumnos, buscando en el exterior lo que su tierra no podía ofrecerles.

Tras un acertado diagnóstico sobre las carencias del sistema, la Consejería de Cultura puso en marcha en 1994 el Programa Andaluz de Jóvenes Instrumentistas-Orquesta Joven de Andalucía con la finalidad explícita de "acortar la distancia existente entre el fin de la etapa de formación de los jóvenes músicos y su posterior incorporación a la vida profesional activa". Con los naturales altibajos, el proyecto ha venido cumpliendo a satisfacción sus objetivos básicos a un coste más que razonable. Las estadísticas así lo reflejan: más del 60% de los alumnos que han pasado por la OJA trabajan como profesores en conservatorios de la comunidad; el 25% ha encontrado acomodo en orquestas profesionales, no sólo españolas. A la vista de estos datos, puede afirmarse que el destinado a la OJA ha sido un dinero estupendamente gastado.

Por ello, el mundillo musical andaluz se vio sorprendido cuando en el año 2003 la Junta de Andalucía decidió acoger cada verano y de forma indefinida a otra orquesta de jóvenes, que hasta ese momento había tenido un carácter itinerante, la West-Eastern Divan (en adelante, WEDO), que había sido creada en 1999 por iniciativa de Daniel Barenboim y Edward Said como forma de crear espacios de convivencia entre chicos israelíes y árabes. No contentos con eso, los dirigentes andaluces decidieron al año siguiente fundar y sostener con cargo al presupuesto público una Fundación vinculada a la WEDO (Fundación Barenboim-Said, en adelante FBS), una de cuyas primeras acciones fue la creación de una Academia de Estudios Orquestales en Sevilla con un profesorado que provenía (y sigue proviniendo) casi exclusivamente de los atriles de la Staatskapelle de Berlín, la orquesta residente de la Staatsoper unter den Linden, el teatro de ópera que Barenboim dirige en la capital alemana.

La Academia de Estudios Orquestales nacía así como un centro de alto rendimiento, seguramente necesario, pero con un profesorado distante 3.500 kilómetros de su sede natural, que visita entre tres y siete fines de semana al año, y ¡sin orquesta! El solapamiento con las actividades del Programa Andaluz parecía evidente. Los fines de ambas instituciones eran en buena medida coincidentes, pero a diferencia del proyecto de la FBS, la OJA sí era ya una orquesta, que, acogiéndose a modelos acreditados en todo el mundo, trabajaba con un profesorado variable en función de los objetivos de cada encuentro y con un coste por alumno muy inferior al de la Academia. Además, sus resultados prácticos eran ya reales, contrastables. A cambio, la FBS y la WEDO ofrecían a los políticos andaluces algo que quedaba fuera del alcance de su homóloga local: glamour y prestigio internacionales. No en vano en las giras de la WEDO, que apoyan multinacionales del disco, son frecuentes las altas personalidades de la política. Barenboim y Said recibieron en 2002 el Príncipe de Asturias de la Concordia y, muerto el intelectual palestino, el director argentino suena insistentemente como candidato al Nobel de la Paz. Todo ello irresistible para una clase política más preocupada por la imagen que por la eficacia.

La disyuntiva quedaba así crudamente planteada, en especial con la llegada de la crisis: podía optarse por un modelo doméstico, pero que garantizaba resultados a un coste asumible, o por otro, brillante, costoso y no necesariamente más eficaz, pero que ofrecía incuestionables réditos políticos en materia de imagen. La elección de los responsables políticos andaluces se ha venido clarificando en los últimos años, a medida que el espacio de la OJA (actividades, presupuestos, incluso sedes) se reducía. En 2011 el agravio comparativo alcanza cifras llamativas: la OJA (más el Coro Joven y el Coro Infantil de Andalucía, impulsados por el ahora destituido director Michael Thomas) contará con 250.000 euros de presupuesto; la FBS, con 2 millones. El círculo parece cerrarse: la Academia de Barenboim y sus profesores berlineses ya han encontrado su orquesta en Andalucía.
[Diario de Sevilla. 6-2-2011]

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Fundaciones, Barenboim, Andalucía, Conservatorios, OJA

Con ese deje entre totalitario y demagógico al que tan proclives son muchos de nuestros políticos cuando mandan, la semana pasada la señora Consejera de la Presidencia de la Junta de Andalucía Mar Moreno instó al PP andaluz a decir claramente que cerraría la Fundación Said Barenboim si estuviera en el gobierno. Sorprendentemente, la respuesta del partido de la oposición no tuvo la contundencia que merecía la consejera ("Por supuesto. Rotundamente, sí. Cuando gobernemos, el presupuesto que la Junta dedica a la FSB irá destinado a las necesidades de los Conservatorios andaluces y del Programa Andaluz para Jóvenes Instrumentistas": por ejemplo), sino la tibieza característica de los acomplejados que saben que han perdido el debate antes de entrar de verdad en él.

Porque Moreno eludió, por supuesto, el debate nuclear, el de fondo (¿podemos permitirnos algo como la FSB?), para refugiarse en el discurso demagógico de los altísimos principios humanitarios que mueven a la fundación, los reconocimientos internacionales y el hecho de que su financiación se acoja a los programas de cooperación (debe de ser que los programas de cooperación se pagan con la hacienda personal de la señora consejera y sus compañeros del consejo de gobierno y no con los presupuestos generales de la comunidad autónoma). Pese a su inanidad política (que reconoció el propio Barenboim hace un par de años), el objetivo último de la Fundación, promover espacios de encuentro en torno a la música entre jóvenes que viven directamente un conflicto tan encarnizado, largo y penoso como el de Oriente Próximo, es por supuesto noble, y el resultado más visible de su actividad artística, la Orquesta del West Eastern Diwan, sin duda brillante, pero ¿por qué tenemos que pagarlo los andaluces? ¿Por qué Andalucía tiene que asumir el coste de este proyecto, cuando es una región con una renta per cápita que es el 81,2% de la de la UE (datos del Eurostat de 2007 que si no me equivoco son los últimos publicados; imagino que la cosa andará peor ahora), sólo más alta en España que la de Extremadura (y eso teniendo en cuenta que entre los países orientales de la UE hay regiones por debajo hasta del 30% de la renta)? ¿Por qué el mantenimiento de una Escuela de Estudios Orquestales con profesores en su mayor parte alemanes y de una orquesta de jóvenes cuyos miembros son mayoritariamente extranjeros es una prioridad política de la Junta de Andalucía, por encima de nuestros conservatorios (¿qué son los conservatorios, sino Escuelas de Estudios Orquestales?) y de nuestra propia Orquesta de Jóvenes (OJA), de funcionamiento ejemplar, desalojada hasta de su sede por la FSB y con la figura de su director, el estupendo por tantas razones Michael Thomas, cuestionadísima desde hace casi dos años? ¿Es que nuestros conservatorios nadan en la abundancia? (¿Alguien se ha pasado, por poner un ejemplo, por el saturado Superior de Sevilla, que por no tener no tiene ni auditorio?) ¿Es que la situación de la OJA ha mejorado en algo en los últimos siete años o más bien ha empeorado, cuando ya ni giras se hacen ni sus actividades tienen la difusión mínima deseable?

Una propuesta: Si, como no se cansan de decir desde la FSB, no se trata de competir con lo que ya existe en Andalucía, sino de sumar, que sumen de verdad, que los cursos de los profesores berlineses se ofrezcan en los conservatorios, que la WEDO (West Eastern Diwan Orchestra) se integre en la estructura de la OJA (a precio de nuestros conservatorios y de la OJA, claro), que los escasos recursos disponibles fluyan hacia esos sectores de la educación musical andaluza (tanto la de base como la de alta capacitación) en verdad necesitados, que el presupuesto no se vaya en financiar proyectos que ni siquiera las regiones más ricas del mundo aceptan (¿por qué la Fundación Said Barenboim cambió su inicial carácter itinerante, que la hizo pasó por Weimar y por Chicago, para fijar su residencia permanente en Andalucía?). Los recientes recortes en los programas de conciertos, en los festivales, en las actividades académicas (habrá que hablar algún día también de lo que pasó con la Academia de Órgano de Andalucía) y en la financiación de los espacios escénicos andaluces, que afectan directísimamente a miles de personas vinculadas de distintas formas al sector de la música y del espectáculo, hacen más incomprensible aún el mantenimiento de un programa que sangra las extenuadas arcas públicas andaluzas sin ofrecer a cambio nada especialmente sólido ni relevante. La fiesta se ha terminado, sí, pero parece que para unos más que para otros.