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sábado, 20 de octubre de 2012

Españoles en el mundo: Viena

Entre tanta catástrofe de quita y pon, tanto profeta del Apocalipsis y tanto salvador de la patria, España produce todavía talento artístico exportable. El mejor sello de música clásica del mundo (y esto no es información, sino opinión), Harmonia Mundi, lleva años trabajando con algunos de los mejores, el pianista Javier Perianes y el Cuarteto Casals, cuyos últimos trabajos tienen por referencia la ciudad de Viena en los primeros años del siglo XIX.

LA TEMPESTAD LÍRICA DE PERIANES

No tenía fácil Javier Perianes hilvanar un disco con sonatas beethovenianas en Harmonia Mundi, habida cuenta de que está reciente la integral publicada por una de las estrellas de la casa, el británico Paul Lewis. Sin embargo, el gran artista onubense dejó claro ya en más de una ocasión que su Beethoven es tan bueno como el de cualquiera, que tiene muchas cosas que decir en una música como esta, frecuentada por los más grandes. Al final, su registro se organiza en torno a la idea del moto perpetuo, y para ello ha seleccionado las Sonatas nos. 12, 17, 22 y 27 (el concepto del disco habría admitido la inclusión de otras diferentes, pues la idea de movimiento perpetuo aparece constantemente en la música beethoveniana).

Es el de Perianes un Beethoven que sin obviar la belleza de su sonido (esas gamas por debajo del mezzopiano, absolutamente mágicas y casi imposibles de escuchar en otro pianista de nuestros días) se asienta sólido en su arquitectura, en su implacable planificación, pero también en una flexibilidad de fraseo soberbia y un lirismo extraordinario, que culmina en ese maravilloso rondó final de la Op.90. Los tempi son en general rápidos, sin que los movimientos lentos caigan en el ensimismamiento, pero eso no resta ni un ápice de tensión dramática a momentos como la Marcha fúnebre sobre la muerte de un héroe de la Op.26 ni enérgica expresividad a La Tempestad, de poderosos y sugerentes claroscuros.
[Diario de Sevilla. 29-09-2012]

LUDWIG VAN BEETHOVEN (1770-1827): MOTO PERPETUO
Javier Perianes, piano

1. Sonata para piano nº12 en la bemol mayor Op.26 Marcia funebre
2. Sonata para piano nº22 en fa mayor Op.54
3. Sonata nº17 en re menor Op.31 nº2 The Tempest
4. Sonata nº27 en mi menor Op.90
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HARMONIA MUNDI  HMC 902138 [69'55'']
Grabación: Diciembre de 2011


Beethoven: II. Rondo de la Sonata nº27. [7'33''] Javier Perianes



DOS SCHUBERT EN UNO

Apenas trece años separan el Cuarteto nº10 en mi bemol mayor D.87 y el nº15 (y último) en sol mayor D.887 de Franz Schubert, todo un mundo para un compositor tan precoz y de vida tan corta como el vienés. El D.87 es en efecto la obra de un adolescente de apenas 16 años que aún tiene en mente el genio mozartiano (ese Adagio) pero que se aventura ya hacia una sonoridad más amplia y generosa que acabará por fecundar, en su dedicación tardía al género,algunas de las obras más geniales de la historia del camerismo, entre las que sin duda el Cuarteto nº15 ocupa un lugar destacado por sus dimensiones y sus conflictos.

El Cuarteto Casals se acerca por primera vez en CD a Schubert con estas dos piezas tan diferentes entre sí. En una música que va de la jovialidad un tanto despreocupada de la primera a la intensidad dramática de la segunda, escrita casi toda en modo menor, el conjunto español muestra que su prestigio internacional no es producto de la casualidad. El empaste, el equilibrio y la belleza del sonido han adquirido la marca de los grandes, pero es todavía mejor la capacidad de matizar la expresión, de profundizar en el sentido de cada frase sin perder la perspectiva del conjunto, todo hecho además de frente, con articulaciones nítidas y acentos bien marcados, sin portamenti de apoyo ni fraseo tembloroso. La cantabilidad y el lirismo más apaciguadores se engarzan con la más dramática intensidad de forma rotunda, sobria, pero elegante.
[Diario de Sevilla. 29-09-2012]

FRANZ SCHUBERT (1797-1828): STRING QUARTETS D.87 & D.887
Cuarteto Casals
Vera Martínez Mehner, violín
Abel Tomàs Realp, violín
Jonathan Brown, viola
Arnau Tomàs Realp, violonchelo

1. Cuarteto de cuerdas nº10 en mi bemol mayor Op.125 D.87
2. Cuarteto de cuerdas nº15 en sol mayor Op.161 D.887
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HARMONIA MUNDI HMC 902121 [71'55'']
Grabación: Junio de 2011


Schubert: IV. Allegro assai del Cuarteto nº15. [10'07''] Cuarteto Casals

viernes, 6 de abril de 2012

La tragedia de Schubert

[Franz Schubert (W. A. Rieder, 1875)]
Murió con solo 31 años, lo que ya de por sí parece suficientemente trágico, pero para el artista la tragedia en vida tuvo sobre todo que ver con la dificultad para encontrar medios que le permitieran difundir su obra. Sus continuos fracasos en el terreno teatral le causaron enorme frustración, como sus problemas para encontrar editores o la indiferencia absoluta que siempre le mostró el gran hombre de la cultura alemana del momento, Goethe. Se movió en un círculo reducido de admiradores y amigos, fundamentalmente poetas, cantantes y profesionales liberales que ocasionalmente se amplió a determinados sectores de la aristocracia austriaca. Gracias a su dinero y sus influencias, su música encontró algunos huecos por los que filtrarse públicamente, pero justo cuando empezaba a atraer la atención de editores y críticos, su salud se deterioró con rapidez a causa posiblemente de una sífilis o una gonorrea, que acabó provocándole la muerte el 18 de noviembre de 1828.

Para entonces, Franz Schubert era principalmente conocido como autor de canciones, pues la mayor parte de su obra instrumental estaba inédita y solo había conocido audiciones en ámbitos restringidos. Poco a poco, gracias en buena medida a algunos otros grandes maestros (Mendelssohn, Schumann…) su música empezó a ser difundida en auditorios públicos, aunque hubo que esperar a finales del siglo XIX para que apareciera la primera edición de sus obras completas. En Schubert se admira hoy su extraordinaria facilidad para la melodía, el intenso lirismo de sus desarrollos, siempre originales, o la audacia de sus modulaciones, lo que otorga a toda su música un color armónico inconfundible. Admirador rendido de Beethoven, el vienés fue capaz de manejar con solvencia las formas clásicas, partiendo a menudo de modelos mozartianos o haydnianos, y a la vez de desarrollar toda una serie de pequeñas formas donde volcar sus inquietudes y anhelos personales.

Schubert es hoy uno de los habitantes más frecuentados del panteón clásico, y la industria fonográfica no deja de corroborarlo. Continuamente aparecen referencias con su música. Por ejemplo, un Cuarteto de Tokyo en retirada (los dos únicos miembros japoneses que quedan de la formación inicial han anunciado su salida del grupo, que se verificará en una gira mundial el próximo curso) ha grabado para Harmonia Mundi el Quinteto en do mayor (David Watkin es el segundo cellista), una de esas obras absolutamente asombrosas del músico, escrita en 1828 con la muerte ya rondándolo, que llega aquí en una interpretación de una serenidad y una belleza estremecedoras. Complementa el incompleto Cuarteto nº12, con un tono diferente, mucho más incisivo y cortante. Sin abandonar la música de cámara, de absolutamente excepcional puede calificarse el acercamiento que la versátil violinista alemana Carolin Widman ha hecho en el sello ECM y con el concurso del pianista Alexander Lonquich a tres obras del catálogo schubertiano, bastante poco frecuentadas y de un aroma entre encantador y dramático.

En los últimos años, la música pianística de Schubert ha sido reivindicada con fuerza justo por aquello por lo que durante mucho tiempo fue despreciada: su imprevisibilidad y su capacidad para alterar la forma. En Harmonia Mundi, Javier Perianes dejó hace años una muestra señera de este repertorio, y ahora es otra de las estrellas de la casa, el británico Paul Lewis quien ofrece un álbum doble con las tres últimas sonatas (D.840, 850 y 894), los Impromptus D.899 y las Klavierstücke D.946, estas dos últimas, las colecciones que ya fueron registradas por el pianista onubense. En este ámbito también merece destacarse la intensidad con la que Laurent Cabasso afronta para el sello Naïve la Fantasía Wanderer en un álbum que incluye también las Variaciones Diabelli de Beethoven y la pequeña obrita que Schubert escribió sobre ese mismo vals de Anton Diabelli.

En el ámbito sinfónico, la presencia de Beethoven parece acentuarse en la Sinfonía nº4, acabada en 1816 y que el propio Schubert subtituló como Trágica, en la excelente interpretación que la Orquestra de Cadaqués ha grabado para el sello Tritó bajo la batuta de Gianandrea Noseda, que complementa con la de Schumann.

Y el lied. Porque Schubert sigue dominando las publicaciones que se realizan en torno al género. Mark Padmore y Paul Lewis concluyen su grabación de los tres grandes ciclos del músico en Harmonia Mundi con El canto del cisne, esa colección de canciones que solo fue ciclo con carácter póstumo. La voz clara y lírica de Padmore ha ganado cuerpo y densidad con el tiempo y ahora son los temas más oscuros y desolados los que marcan su interpretación, que alcanza un intenso dramatismo en El doble. La desolación marca el viaje interior de Winterreise, posiblemente el ciclo de lieder más impactante e influyente jamás escrito. La angustia existencial queda algo limada en la versión que Barbara Hendricks ha grabado para su propio sello, Arte Verum. La soprano de Arkansas hace un viaje de tempi rápidos y cierta irregularidad en el color, muy cambiante, y la emisión. La oscuridad domina en cambio la muy canónica interpretación del barítono Florian Boesch, acompañado por Malcolm Martineau, en el sello Onyx, una versión muy matizada pero que transita el terreno de la serenidad más que el de la desesperación.

Cuentan que en 1830, por fin Goethe aceptó escuchar la música que Schubert escribió y le envió quince años antes sobre su célebre poema Erlkönig y que se conmovió profundamente. El compositor llevaba dos años muerto. Su reino ya no era de este mundo.
[Diario de Sevilla. 18-02-2012]


FRANZ SCHUBERT (1797-1828): STRING QUINTET D.956 - QUARTETTSATZ D.703
Cuarteto de Tokyo
David Watkin, violonchelo (en D.956)

Martin Beaver y Kikuie Ikeda, violines
Kazuhide Isomura, viola
Clive Greensmith, violonchelo

1. Quinteto en do mayor D.956 (1828)
2. Cuarteto en do menor D.703 Quartettsatz (1820)
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HARMONIA MUNDI HMU 807427 [65'43'']
Grabación: Septiembre de 2010


Schubert: Adagio, segundo movimiento del Quinteto en do mayor. [13'41''] Cuarteto de Tokyo. David Watkin



FRANZ SCHUBERT: FANTASIE C-DUR - RONDO H-MOLL - SONATE A-DUR
Carolin Widman, violín
Alexander Lonquich, piano

1. Fantasía en do mayor Op.Posth.159 D.934 (1827)
2. Rondo en si menor Op.70 D.895 (1826)
3. Sonata en la mayor Op.Posth.162 D.574 (1817)
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ECM New Series 2223 476 4546 (Diverdi) [62'25'']
Grabación: Octubre de 2010


Schubert: Andantino, tercer movimiento de la Fantasía para violín y piano D.934. [10'20''] Carolin Widman, Alexander Lonquich



FRANZ SCHUBERT (1797-1828): PIANO SONATAS D.840, 850 & 894
Paul Lewis, piano

CD 1
1. Sonata para piano en re mayor Op.53 D.850
2. Sonata para piano en sol mayor Op.78 D.894

CD 2
1. Cuatro impromptus para piano Op.90 D.899
2. Sonata para piano en do mayor D.840
3. Tres klavierstücke D.946
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2 CD HARMONIA MUNDI HMC 902115.16 [78'40'' - 78'33'']
Grabación: Marzo y Julio de 2011


Schubert: Moderato, primer movimiento de la Sonata para piano D.840. [15'13''] Paul Lewis



BEETHOVEN - SCHUBERT
Laurent Cabasso, piano

1. Ludwig van Beethoven (1770-1827): 33 Variaciones sobre un vals de Diabelli Op.120 (1819-1823)
Franz Schubert:
2. Fantasía Wanderer en do mayor D.760 (1822)
3. Variación sobre un vals de Diabelli D.718
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NAÏVE V 5282 (Diverdi) [74'25'']
Grabación: Abril de 2011


Schubert: Allegro con fuoco ma non troppo, primer movimiento de la Fantasía Wanderer. [6'10''] Laurent Cabasso



SCHUMANN & SCHUBERT
Orquestra de Cadaqués
Director: Gianandrea Noseda

1. Robert Schumann (1810-1856): Sinfonía nº2 en do mayor Op.61
2. Franz Schubert (1797-1828): Sinfonía nº4 en do menor D.417 Trágica
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TRITÓ TD0087 (Diverdi) [62'38'']
Grabación: Abril de 2009 (Schubert) y Abril de 2010


Schubert: Allegro, cuarto movimiento de la Sinfonía nº4. [6'53''] Orquestra de Cadaqués. Noseda



FRANZ SCHUBERT 81797-1828): SCHWANENGESANG
Mark Padmore, tenor
Paul Lewis, piano

Schwanengesang (El canto del cisne) D.957
1. Liebesbotschaft [Mensaje de amor] [Ludwig Rellstab]
2. Kriegers Ahnung [Presentimiento del guerrero] [Ludwig Rellstab]
3. Frühlingssehnsucht [Anhelo de primavera] [Ludwig Rellstab]
4. Ständchen [Serenata] [Ludwig Rellstab]
5. Aufenthalt [Estancia] [Ludwig Rellstab]
6. In der Ferne [En la lejanía] [Ludwig Rellstab]
7. Abschied [Despedida] [Ludwig Rellstab]
8. Der Atlas [El Atlas] [Heinrich Heine]
9. Ihr Bild [La imagen de ella] [Heinrich Heine]
10. Das Fischermädchen [La joven pescadora] [Heinrich Heine]
11. Die Stadt [La ciudad] [Heinrich Heine]
12. Am Meer [Juanto al mar] [Heinrich Heine]
13. Der Doppelgänger [El doble] [Heinrich Heine]
14. Die Taubenpost [La paloma mensajera] [Johann Gabriel Seidl]

15. Auf dem Strom [Sobre el río] Op.Posth.119 D.943 [Ludwig Rellstab]
[Richard Watkins, trompa francesa]
16. Die Sterne [Las estrellas] Op.96 nº1 D.939 [Karl Gottfried von Leitner]
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HARMONIA MUNDI HMU 907520 [67'25'']
Grabación: Octubre de 2010


Schubert: "Der Doppelgänger" de El canto del cisne. [4'56''] Mark Padmore, Paul Lewis.


Still ist die Nacht, es ruhen die Gassen,
In diesem Hause wohnte mein Schatz;
Sie hat schon längst die Stadt verlassen,
Doch steht noch das Haus auf demselben Platz.

Da steht auch ein Mensch und starrt in die Höhe
Und ringt die Hände vor Schmerzensgewalt;
Mir graust es, wenn ich sein Antlitz sehe -
Der Mond zeigt mir meine eigne Gestalt.

Du Doppelgänger, du bleicher Geselle!
Was äffst du nach mein Liebesleid,
Das mich gequält auf dieser Stelle
So manche Nacht, in alter Zeit?


[El Doble. Tranquila está la noche, las callejas descansan,/ en esta casa vivía mi amada;/ hace mucho que ella abandonó la ciudad,/ pero aún está la casa en el mismo lugar.// Allí hay un hombre que mira absorto a lo alto/ y de acerbo dolor se retuerce las manos.../ Me horrorizo cuando veo su rostro./ La luna me muestra mi propia imagen.// ¡Tú, doble, tú, pálido compañero!/ ¿Por qué remedas mis penas de amor,/ que hace tiempo me atormentaron/ tantas noches en este mismo lugar? // Trad: The Lied and Art Song Text Page]



FRANZ SCHUBERT (1797-1828): WINTERREISE
Barbara Hendricks, soprano
Lowe Derwinger, piano

Winterreise (Viaje de invierno) D.911
ciclo de 24 lieder sobre poemas de Wilhelm Müller
1. Gute Nacht [Buenas noches]
2. Die Wetterfahne [La veleta]
3. Gefror'ne Tränen [Lágrimas heladas]
4. Erstarrung [Entumecimiento]
5. Der Lindenbaum [El tilo]
6. Wasserflut [Torrente]
7. Auf dem Flusse [En el arroyo]
8. Rückblick [Mirada atrás]
9. Irrlicht [Fuego fatuo]
10. Rast [Descanso]
11. Frühlingstraum [Sueño de primavera]
12. Einsamkeit [Soledad]
13. Die Post [El correo]
14. Der greise Kopf [La cabeza cana]
15. Die Krähe [La corneja]
16. Letzte Hoffnung [Última esperanza]
17. Im Dorfe [En el pueblo]
18. Der stürmische Morgen [Mañana tormentosa]
19. Täuschung [Engaño]
20. Der Wegweiser [El poste indicador]
21. Das Wirtshaus [La posada]
22. Mut! [¡Valor!]
23. Die Nebensonnen [Los soles fantasmas]
24. Der Leiermann [El tañedor de zanfoña]
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ARTE VERUM ARV-010 (Diverdi) [71'18'']
Grabación: Abril y Mayo de 2010


Schubert: "Im Dorfe" de Viaje de invierno. [3'05''] Barbara Hendricks, Lowe Derwinger

Es bellen die Hunde, es rascheln die Ketten;
Es schlafen die Menschen in ihren Betten,
Träumen sich manches, was sie nicht haben,
Tun sich im Guten und Argen erlaben;

Und morgen früh ist alles zerflossen.
Je nun, sie haben ihr Teil genossen
Und hoffen, was sie noch übrig ließen,
Doch wieder zu finden auf ihren Kissen.

Bellt mich nur fort, ihr wachen Hunde,
Laßt mich nicht ruh'n in der Schlummerstunde!
Ich bin zu Ende mit allen Träumen.
Was will ich unter den Schläfern säumen?


[En el pueblo. Ladran perros, suenan cadenas,/ las gentes duermen en sus camas./ ¡Sueñan con cosas que no poseen!/ Se alimentan del bien y del mal.// Y en la mañana todo se desvanece./ Sí, tuvieron su porción de felicidad./ Ojalá, todo lo que han dejado atrás/ lo encuentren sobre la almohada.// Seguid ladrando, perros guardianes./ ¡Atormentadme en mi descanso!/ He terminado con todos mis sueños/ ¿por qué debería permanecer entre los durmientes?// TradThe Lied and Art Song Text Page]




FRANZ SCHUBERT (1797-1828): WINTERREISE
Florian Boesch, barítono
Malcolm Martineau, piano

Winterreise (Viaje de invierno) D.911
ciclo de 24 lieder sobre poemas de Wilhelm Müller
1. Gute Nacht [Buenas noches]
2. Die Wetterfahne [La veleta]
3. Gefror'ne Tränen [Lágrimas heladas]
4. Erstarrung [Entumecimiento]
5. Der Lindenbaum [El tilo]
6. Wasserflut [Torrente]
7. Auf dem Flusse [En el arroyo]
8. Rückblick [Mirada atrás]
9. Irrlicht [Fuego fatuo]
10. Rast [Descanso]
11. Frühlingstraum [Sueño de primavera]
12. Einsamkeit [Soledad]
13. Die Post [El correo]
14. Der greise Kopf [La cabeza cana]
15. Die Krähe [La corneja]
16. Letzte Hoffnung [Última esperanza]
17. Im Dorfe [En el pueblo]
18. Der stürmische Morgen [Mañana tormentosa]
19. Täuschung [Engaño]
20. Der Wegweiser [El poste indicador]
21. Das Wirtshaus [La posada]
22. Mut! [¡Valor!]
23. Die Nebensonnen [Los soles fantasmas]
24. Der Leiermann [El tañedor de zanfoña]
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ONYX 4077 (Harmonia Mundi) [76'43'']
Grabación: Enero de 2011


Schubert: "Der Leiermann" de El viaje de invierno. [4'36''] Florian Boesch, Malcolm Martineau

Drüben hinterm Dorfe
Steht ein Leiermann
Und mit starren Fingern
Dreht er, was er kann.

Barfuß auf dem Eise
Wankt er hin und her
Und sein kleiner Teller
Bleibt ihm immer leer.

Keiner mag ihn hören,
Keiner sieht ihn an,
Und die Hunde knurren
Um den alten Mann.

Und er läßt es gehen
Alles, wie es will,
Dreht und seine Leier
Steht ihm nimmer still.

Wunderlicher Alter, 
Soll ich mit dir geh'n?
Willst zu meinen Liedern
Deine Leier dreh'n?


[El tañedor de zanfoña. En las afueras del pueblo/ hay un tañedor de zanfoña,/ que con dedos entumecidos/ toca lo mejor que puede.// Con pies desnudos sobre la nieve/ va dando tumbos de acá para allá/ y su platillo/ está siempre vacío.// Nadie se acerca a escucharlo,/ nadie lo mira/ y los perros gruñen/ alrededor del viejo.// Pero a él le da igual/ ni se inmuta,/ sigue tocando su zanfoña/ que nunca calla.// Extraño viejo,/ ¿debo ir contigo?/ ¿Girarías la rueda de tu zanfoña/ para mis canciones?]





lunes, 13 de febrero de 2012

Kurt Cobain vs Franz Schubert

Ayer, motivado por este artículo, escuché por primera vez en mi vida este disco. Reconozco que lo hice con la curiosidad un tanto malsana de comprobar si realmente "era para tanto", ya que el reseñista se hacía retóricamente esa misma pregunta y se respondía sin circunloquio alguno con un "Sí" rotundo, mondo y lirondo. Y eso no solo aplicado a este disco, sino también a este otro. Era para tanto. Luego aparecía por ahí el adjetivo "sublime", lo que me hizo ponerme en guardia, pero lo que me desarmó definitivamente fue la afirmación, tan rotunda y lironda como la otra, que cerraba el artículo. Era esta:

"No por nada Kurt Cobain está en el Olimpo junto a los más grandes".

Antes de seguir, quizá deba aclarar que aunque mi trabajo está relacionado con la música que llaman "clásica" no tengo ningún prurito ni complejo de superioridad con respecto a otros estilos musicales, que disfruto a menudo de canciones de rock o de pop y que conocía por supuesto a Nirvana y a su líder (me gusta mucho por cierto la película que le dedicó Gust Van Sant, que comenté en su día por aquí). Más allá aún, no me cabe duda de que en el mundo del pop y del rock ha habido y hay músicos excelentes, artistas en el sentido más restrictivo del término, cierto que dedicados fundamental y casi exclusivamente a escribir breves melodías acompañadas. Pero es que yo soy un gran amante del género de la canción, así que no tengo ningún reparo en reconocer que los pocos minutos de una cancioncilla (de cualquier época) pueden tocar mi fibra con tan honda sensibilidad como una gran obra sinfónica o camerística. Otra cosa es que, en términos estrictamente musicales, sean comparables, pero en fin, ese es un tema delicado y complejo, en el que no entraré por ahora.

Andaba diciendo que me picaba la curiosidad de esa sentencia tan aparentemente incontrovertible, y deseaba comprobarla por mí mismo. He de admitir, a mi pesar, que Nirvana me cogió ya un poco mayor, y aunque tenía más o menos idea de por dónde iba su estilo y alguna canción que otra me iba sonando a medida que escuchaba, Nevermind no lo había oído entero, al menos conscientemente, jamás. Lo hice con gusto, no voy a negarlo, pero de mi cabeza no terminaba de desaparecer ese Olimpo (de músicos, interpreto) al que se había incorporado Cobain para hacer compañía a los más grandes. Y como esta semana ando con Schubert me paré un segundo a imaginarlos a los dos juntos (pues no tengo la menor duda de que Miguel López-Neyra también considera al vienés un grande de la música), hablando de contrapunto, inversiones, hexacordos, intervalos enarmónicos, bajos de alberti, ritmos lombardos y esas cosas de las que hablan los músicos cuando se juntan. Y entonces me saltó la duda: ¿resisten la comparación? No ya Cobain con Schubert (o Josquin, Victoria, Monteverdi, Bach, Vivaldi, Haendel, Mozart, Haydn, Beethoven, Ockeghem, Dufay, Verdi, Schumann y unos 2000 nombres más que podrían ocurrírseme ahora mismo), sino cualquier músico dedicado a escribir canciones pop con un músico de los llamados clásicos.

No voy ni siquiera a entrar en el terreno de la calidad, aunque para mí (y esto es algo muy personal, claro está), el Nevermind de Nirvana al lado de algo como el Winterreise, causa un efecto parecido al que tendría la barca de Chanquete junto al FLNG. Pero ya digo que ni siquiera me apoyaré en un juicio que, en efecto, puede ser subjetivo. Mejor buscar algo objetivo como término de comparación: para valorar el peso real en el mundo de la música de uno y otro (ambos compañeros del Olimpo) basta con fijarse en una cosa tan prosaica como la de los números. Así que busqué en la red cuántas canciones pudo haber compuesto Kurt Cobain. La respuesta la hallé en un foro de fanáticos: aunque no terminaban de ponerse de acuerdo, la cosa al parecer oscila entre 53 y 231. Cojamos sin rubor la más alta.

Kurt Cobain murió a los 27 años, un mes y 18 días habiendo escrito 231 canciones.

Franz Schubert murió a los 31 años, 9 meses y 19 días habiendo escrito, según la cifra más aceptada hoy, 634 canciones (algunas de ellas en versiones diferentes, por lo que el número real quizá tuviera que aumentarse un poco). Claro que además escribió aproximadamente una docena de óperas y otras obras teatrales (y dejó fragmentos y esbozos de otras tantas), 6 misas completas, unos 40 motetes, partes de misa y otras obras sacras, algo más de 30 piezas corales profanas (incluidas cantatas y algún oratorio) para voces mixtas, unas 100 obras corales profanas para voces masculinas, 27 obras corales profanas para voces femeninas o sin especificar, 8 sinfonías, otras 15 obras orquestales entre oberturas, rondós y conciertos, 15 cuartetos de cuerda, 2 (+1) tríos con piano, una decena de obras para violín (solo y con piano) entre sonatas, sonatinas, fantasías, variaciones y danzas, un quinteto con piano, un quinteto de cuerdas, una sonata para arpeggione y piano, dos octetos (uno de vientos), un noneto de vientos, más un número difícil de precisar de otras obras (oberturas, adagios, danzas...) hasta rozar las 60 piezas de cámara, 11 grandes sonatas para piano, más otras tantas fragmentarias, y fantasías, impromptus, fugas, variaciones, klavierstücke, etc. hasta un total de unas 80 piezas para piano solo (danzas, que suman más de 200, al margen), a lo que habría que añadir unas 50 piezas para piano a cuatro manos.

Vale que Schubert vivió cuatro años más que Cobain, pero ¡cómo le cundieron! Aparte de que a nadie se le escapa que no es lo mismo escribir una melodía con un acompañamiento que un cuarteto de cuerdas, una sinfonía, una misa o una ópera.

Para terminar quizá sea interesante recordar que Cobain se suicidó de un tiro en la cabeza, para lo que solo hace falta tener dinero y/o la oportunidad de conseguir el arma. Schubert tuvo tiempo incluso para morirse de sífilis.

jueves, 21 de octubre de 2010

La bella molinera en el Maestranza

Jonas Kaufmann canta mañana en el Teatro de la Maestranza, con el acompañamiento de su pianista habitual, Helmut Deutsch, La bella molinera de Schubert, ciclo que grabó en 2009 para Decca.



En el margen derecho, en el espacio que he dedicado al Curso de Cajasol he dejado un enlace a spotify donde puede escucharse una versión del joven Dietrich Fischer-Dieskau que me parece excelente.

El sábado comenté también en Diario de Sevilla la última grabación de Mark Padmore y Paul Lewis para Harmonia Mundi

RADIANTE MOLINERA
Después del Viaje de invierno, Padmore se mete en buena lógica con La bella molinera, que afronta con las mismas armas que su anterior reto schubertiano: una voz de tenor más ligero que lírico, una emisión clara, dulce y radiante y un trabajo detallado sobre los textos, magnífico en general, aunque en momentos ocasionales pueda resultar un tanto amanerado, tanto por la lentitud general de los tempi como por el uso de unas medias voces que no terminan de sonar plenas y redondas. El trabajo de Paul Lewis es excelente, marcando con lucidez el desarrollo dramático del ciclo.
 [Diario de Sevilla. 16-10-2010]


Schubert: "Der Müller und der Bach" de Die schöne Müllerin. [4'41''] Mark Padmore. Paul Lewis

Textos (en alemán y traducción a varias idiomas, entre ellos el español) aquí: La bella molinera.