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miércoles, 27 de junio de 2012

Los paraísos perdidos

[Accademia del Piacere con Arcángel]
Las tesis que relacionan flamenco y música barroca no son nuevas, pero nunca habían sido llevadas a la práctica con el nivel técnico de ejecución y la complicidad que muestran en este trabajo Arcángel y sus músicos por un lado y Fahmi Alqhai y los suyos por el otro.

La teoría es relativamente sencilla: el descubrimiento y conquista de América propició un encuentro inédito entre tres grandes espacios civilizatorios que habían vivido hasta ese momento de espaldas (el europeo, el africano, el americano) y de su mezcla surgieron realidades nuevas que transformaron por supuesto a los pueblos colonizados y esclavizados, pero también a los conquistadores. Las naves españolas cruzaban el Atlántico llenas de esclavos, frailes, maestros de capilla, vihuelas, sacabuches y libros de misas y villancicos, pero cuando regresaban a la península no sólo llegaban cargadas de plata, tomates, patatas y tabaco, sino también de una forma nueva de entender todo ese torrente cultural (y más específicamente, musical, pues de música se habla aquí), que dio lugar al surgimiento de aires, ritmos y colores nuevos que, andando el tiempo, son perfectamente reconocibles en las estructuras flamencas, una música abierta de par en par, por más que los puristas desearan lo contrario.

El desafío que se plantearon el violagambista sevillano Fahmi Alqhai y el cantaor onubense Arcángel era cómo trabajar con esas raíces comunes, que derivaron en universos estéticos muy diferentes, para integrarlas en una unidad artística a la que no se le notaran las costuras. No se trataba pues de superponer los dos lenguajes musicales ni de colocarlos de forma adyacente, uno junto al otro, sino de fundirlos, de manera que el flamenco funcionara bien con el color y el estilo de los instrumentos barrocos y la música antigua pudiera acoger sin trastornos el desgarro de una voz flamenca o el rasgueo de sus guitarras. Había en definitiva que recrear un paraíso perdido (ese que nunca existió, pero cuya imagen resulta inspiradora).

Los resultados son más que plausibles. Aunque pueda haber pequeños puntos de fricción, se aprecia un esfuerzo por encontrarse permanentemente, no sólo en las líneas melódicas, rítmicas o armónicas básicas, que son las que mantienen el entramado en pie, sino también en un quiebro rítmico, un detalle de color, una cadencia... No es fácil que dos voces tan distintas como las de Arcángel y Mariví Blasco congenien siempre, aunque en jácaras y guarachas, que se hacen bulerías y guajiras, la combinación de ambas resulta espectacular.

El encuentro se materializa igualmente en la mezcla cabal de la guitarra y las percusiones de uno u otro tipo con los timbres de violas da gamba, violone, flautas dulces y cuerdas pulsadas (incluido un laúd árabe, lo que suma otro ingrediente al potaje). El CD refleja un momento concreto de un espectáculo abierto, como deja claro el último corte y muestra bien el documental adjunto en DVD, en el que sus posibilidades de desarrollo se aprecian, a partir de la improvisación, en momentos escogidos de su presentación el pasado año en el Festival de Granada. La próxima Bienal de Sevilla será ideal para comprobar el estado de ese desarrollo.
[Diario de Sevilla. 2-06-2012]


LAS IDAS Y LAS VUELTAS
Músicas mestizas

Arcángel, cantaor flamenco
Accademia del Piacere
Mariví Blasco, soprano
Fahmi Alqhai, Rami Alqhai y Johanna Rose, violas da gamba
Juan Ramón Lara, violone
Vicente Parrilla, flautas dulces
Joaquín Rodero, laúd árabe
Miguel Ángel Cortés, guitarra flamenca
Enrique Solinís, guitarra barroca, tiorba y archilaúd
Pedro Estevan, percusión
Agustín Diassera, percusión flamenca
David Chupete, castañuelas
Director: Fahmi Alqhai

CD
1. Tradicional: Toná
2. Anónimo (siglo XV) ( Heinrich Isaac (c.1450-1517): La Spagna
3. Luis de Narváez (act.1526-1549) / Tradicional: Romance del rey moro & Granaína
4. Anónimo (Cancionero de Palacio. S.XV): Las morillas de Jaén
5. Tradicional: Jaleos
6. Tradicional: Vidalita
7. A partir de VVAA:  Folías
8. Tradicional:  Siguiriya
9. Anónimo (siglo XVII) / Tradicional: No hay que decirle el primor (Xácara & Bulería)
10. Juan García de Céspedes (c.1619-1678) / Tradicional: ¡Ay, que me abraso! (Guaracha & Guajira)

DVD
Making of de Las idas y las vueltas
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1 CD + 1 DVD ALQHAI & ALQHAI 004 (Diverdi) [46'07'' - 33'05'']
Grabación: Diciembre de 2011 y Enero de 2012


García de Céspedes/Tradicional:¡Ay, que me abraso! (Guaracha & Guajira) [5'58''] Arcángel. Accademia del Piacere.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Crónicas giennenses 2011

[Antigua Carnicería de Baeza. Detalle de la fachada]
El Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza ha cumplido su decimoquinta edición en espectacular estado de forma que, me temo, no será repetible en el futuro, al menos en el más cercano. Dudo mucho que el año que viene (y los siguientes) su director Javier Marín vaya a contar con el presupuesto de esta vez y con la generosa aportación tanto del Centro Nacional de Difusión Musical del INAEM como de un proyecto provincial que tiene como objeto la conmemoración del octavo centenario de la batalla de Las Navas de Tolosa, lo que le ha permitido tramar en este año una programación densa y de altísima calidad. Quizá haya que marcar una raya, como con las aguas de las riadas en los pueblos: hasta aquí llegó el FMAUB en el otoño de 2011.

Estuve como otros años unos días en Jaén disfrutando, en compañía de algunos amigos que allí encontré, de un clima estupendo, una gastronomía exquisita y unos conciertos magníficos. Llegué a Baeza el sábado 3 a mediodía con tiempo para asistir a la actuación de Fahmi Alqhai, que cerraba así su participación en un Curso de Interpretación de viola da gamba que la UNIA (Universidad Internacional de Andalucía) organizó dentro del Festival. El recital tuvo lugar en el Paraninfo de la Antigua Universidad, justo al lado del aula de Antonio Machado, que enseñan a los visitantes como una estampa congelada en el tiempo. Alqhai ha ido refinando con los años los programas que ofrece en solitario y hasta Baeza trajo un Improvising through the spirit of gambo que es un bien trabado recorrido por las posibilidades del instrumento, que parte cronológicamente de Tobias Hume y deriva en Jimi Hendrix, después de pasar por Gaspar Sanz, Marin Marais o El cant del ocells, dedicado emotivamente a la memoria de Montserrat Figueras.

Por la noche, en el Auditorio del Hospital de Santiago de Úbeda actuaban la Capella de Ministrers de Carles Magraner y el Coro de la Generalidad valenciana en un programa dedicado a Tomás Luis de Victoria, que el grupo lleva moviendo desde hace más de un año (grabación incluida) y era una de las contribuciones del CNDM al Festival. Un Victoria con instrumentos (demasiada flauta para mi gusto), cantado y tocado con intensidad, en versiones descarnadas, con algunas irregularidades, pero que mostró que hoy por hoy el coro valenciano es, aun en versión reducida, de los mejores de España. Visión atenta a la horizontalidad de la música, a los choques de timbres, algo diferente a lo que suele oírse en este repertorio.

El domingo 4 al mediodía había un concierto del grupo de Eduardo Paniagua en el Museo de la Batalla de Las Navas de Tolosa, situado en la localidad de Santa Elena en Despeñaperros. No pude asistir porque el programa de actividades era muy denso y no podía permitirme estar cuatro días sin trabajar. Salí en cualquier caso a dar un paseo algo después de la 1 de la tarde y tuve la suerte de pasar por delante de la Iglesia de la Santa Cruz en el momento en que el Ensemble Organum ensayaba. Como el templo estaba abierto al público me senté y escuché un rato, hasta que una amable señorita vino a sacarme de mis ensoñaciones avisándome de que en aquel justo momento la iglesia se cerraba al visitante y yo me había quedado solo. Puse mala cara, pero fue sin querer.

[Ensemble Organum en Sta. Cruz]
Por la tarde, la actividad se trasladaba en efecto a Baeza, con un concierto en el Auditorio de las Ruinas de San Francisco a cargo del conjunto La Chimera, cuyo titular podría ajustarse bien, como variación, a aquel poema de Mario Benedetti que cantó Serrat: Los (in)formales y el frío. Informal el programa: Del tango argentino al madrigal italiano: Buenos Aires madrigal (del que hay grabación). Frío el que se pasó allí dentro, todos sentaditos durante una hora y pico. Hay calefacción, pero hace mucho ruido y se quita durante los conciertos... El espectáculo era original en su fusión de elementos, pues a una instrumentación barroca típica (violines, violas, guitarras, laúdes) se sumaba un bandoneón, que participaba aportando color en las obras antiguas, de igual modo que las violas sonaban con los tangos. Los solistas vocales eran la argentina Susanna Moncayo, a la que no conocía, y el barítono Furio Zanasi, que se destapó como un muy buen intérprete de tangos, incluida una correctísima pronunciación española con acento porteño. El problema del concierto fue que funcionó mucho mejor la parte argentina, que además era considerablemente más amplia, que la antigua. Si El día que me quieras resultó muy atractivo fundido con el Chiome d'oro de Monteverdi y en el Tu se'morta del Orfeo, Zanasi mostró lo mejor de su sentido de la frase y de la retórica, hubo demasiada rutina en el resto de las piezas cantadas y los madrigales interpretados instrumentalmente resultaron de insufrible sosería.

A las 23.59 estaba programado esa misma noche el concierto del Ensemble Organum en la iglesia de Santa Cruz en una de las iniciativas más originales, y finalmente más exitosas, del festival de este año, estas citas nocturnas para la conmemoración anticipada del octavo centenario de la batalla de Las Navas de Tolosa. El estreno tuvo el característico toque Organum: cuarteto vocal (Sicot, Candau, Tavernier, Pérès) deambulando por distintos espacios de la pequeña iglesia románica para interpretar un repertorio de canto llano y primitivas polifonías extraídas de manuscritos procedentes de San Marcial de Limoges, Moissac y Santiago de Compostela (el Congaudeant Catholici del Calixtinus). El estilo, el de siempre, orientalista: personalidad perfectamente reconocible de cada voz, emisiones irregulares, floridas ornamentaciones, disonancias... todo muy expresivo y muy intenso.

[Órgano de San Andrés de Baeza]
A mediodía del lunes 5 había programado un apetitoso recital de Lorenzo Ghielmi en el órgano de la iglesia de Santa María del Alcázar y San Andrés de Baeza. El instrumento, construido originalmente hacia 1780, posiblemente por Fernando Antonio de Madrid,  fue incluido, por su buen estado de conservación, en el plan Andalucía Barroca y restaurado en 2007 por el taller de Gerhard Grenzig. La sonoridad del órgano es espléndida: la trompetería horizontal, tan característica de los órganos ibéricos, suena con espectacular nitidez, los flautados son muy delicados y los registros de lengüeta graves muy sugerentes. Ghielmi, en maestro total, hizo buen uso de todos los recursos del instrumento con un programa muy variado, de Sweelinck a Cabanilles, Frescobaldi y Storace (brillantísima su Spagnoletta). El cierre, con el impresionante Praeludium, Fuga & Postludium de Georg Böhm (casi con total seguridad, maestro de Bach en Lüneburg) quedó resonando en mis oídos durante un buen rato.

Por la noche había que volver a Úbeda, pero esta vez no al Hospital de Santiago sino a la imponente Sacra Capilla del Salvador, espacio privado vinculado a la Casa Ducal de Medinaceli, donde se celebraba el segundo concierto dedicado a Tomás Luis de Victoria programado a través del CNDM. El Ensemble Plus Ultra de Michael Noone presentaba un programa mariano (muy propio del tiempo político que vivimos, pues), que incluía entre otras obras una misa policoral (Ave Regina a 8). Noone ha ido registrando en los últimos años una importante colección de música de Victoria en el sello Archiv gracias a la financiación de la Fundación Caja Madrid. Universal Spain acaba de publicarla completa en una muy mona cajita que contiene los 10 cedés. La interpretación de Noone y su grupo tiene todas las virtudes del proverbial sonido británico: afinación impecable, empaste perfecto, brillo, claridad, redondez... y también sus defectos, que se sustancian en una cierta impersonalidad tímbrica que conduce a la asepsia expresiva. Todo el mundo salió en cualquier caso levitando, y lo cierto es que ese estilo interpretativo aplicado a la gran polifonía renacentista provoca de forma generalizada ese efecto en la inmensa mayoría de los aficionados. Yo lo disfruté, porque es casi imposible no gozar de esa música majestuosa, pero prefiero versiones que den más importancia a la individualidad de los timbres, más horizontales, más terrenales.

A medianoche se repetía la experiencia del día anterior, pero esta vez en un espacio singular, la bautizada como Sinagoga del Agua, también un Úbeda, un recinto descubierto en 2007 durante unas obras para la construcción de bloques de viviendas y que ha sido restaurado y puesto en valor. El espacio, que puede visitarse desde 2010, incluye varias salas, entre ellas la del Mikveh o baño ritual, según nos explicaron uno de los pocos que se conservan en Europa. El concierto tuvo lugar en lo que debió ser la propia sinagoga y contaba con Begoña Olavide y su grupo Mudéjar que, en formación de trío (a Olavide se unieron Giovannello de Genaro y Ramiro Amusategui) ofrecieron un recorrido por romances sefardíes conservados en el Magreb. La tendencia a la medievalización de este repertorio, que se ha conservado en recopilaciones y cancioneros muy tardíos, es habitual, y aquí tuvimos una nueva muestra, con uso de instrumentos típicos de la Edad Media (laúd, salterio, fídula) y técnicas de vocalización de indudable vinculación con el Mediterráneo oriental. Al final, pasada la una de la madrugada, nos dejaron visitar todas las salas, incluso con guía. Fue bonito.

Al día siguiente, desayuno y viaje. Hacer coincidir la visita con el Festival de Música Antigua me parece especialmente acertado, pero si no, cualquier época del año es buena para conocer estas dos preciosas ciudades de Jaén, auténtico oasis renacentista en la barroca o islámica Andalucía. Además, uno puede encontrarse con Antonio Machado por las calles del pueblo, y hasta compartir un banco...

miércoles, 11 de mayo de 2011

Fiero Marte airado

Si de mi baja lira
tanto pudiese el son que en un momento
aplacase la ira
del animoso viento
y la furia del mar y el movimiento;

y en ásperas montañas
con el süave canto enterneciese
las fieras alimañas,
los árboles moviese
y al son confusamente los trujiese,

no pienses que cantado
sería de mí, hermosa flor de Gnido,
el fiero Marte airado,
a muerte convertido,
de polvo y sangre y de sudor teñido;

ni aquellos capitanes
en las sublimes ruedas colocados,
por quien los alemanes,
el fiero cuello atados,
y los franceses van domesticados;

mas solamente aquella
fuerza de tu beldad sería cantada,
y alguna vez con ella
también sería notada
el aspereza de que estás armada:

y cómo por ti sola,
y por tu gran valor y hermosura
convertido en vïola,
llora su desventura
el miserable amante en tu figura.

Hablo de aquel cativo,
de quien tener se debe más cuidado,
que está muriendo vivo,
al remo condenado,
en la concha de Venus amarrado.

Por ti, como solía,
del áspero caballero no corrige
la furia y gallardía,
ni con freno la rige,
ni con vivas espuelas ya le aflige.

Por ti, con diestra mano
no revuelve la espada presurosa,
y en el dudoso llano
huye la polvorosa
palestra como sierpe ponzoñosa.

Por ti, su blanda musa,
en lugar de la cítara sonante,
tristes querellas usa,
que con llanto abundante
hacen bañar el rostro del amante.

Por ti, el mayor amigo
le es importuno, grave y enojoso;
yo puedo ser testigo,
que ya del peligroso
naufragio fui su puerto y su reposo.

Y agora en tal manera
vence el dolor a la razón perdida,
que pozoñosa fiera
nunca fue aborrecida
tanto como yo dél, ni tan temida.
[Ode ad florem Gnidi. Garcilaso de la Vega]

Ayer se presentó en Sevilla el último disco de la Accademia del Piacere. Contiene, entre otras cosas, la mejor versión del Combattimento di Tancredi e Clorinda de Monteverdi que yo haya escuchado jamás, en disco o en directo. Juan Sancho entra ya por méritos propios en mi panteón personal de grandes tenores monteverdianos de la historia.


AMORI DI MARTE

Accademia del Piacere

Juan Sancho, tenor
Mariví Blasco, soprano 
Lambert Climent, tenor
Francisco Javier Jiménez Cuevas, bajo

Fahmi Alqhai, violino da gamba y bajo de viola da gamba
Rami Alqhai, violino da gamba y bajo de viola da gamba
Rodney Prada, violino da gamba y bajo de viola da gamba
Johanna Rose, bajo de viola da gamba
Marina Barredo, viola da braccio
Pedro Ortega, violone

Lluís Coll, corneta
Arnau Rodón, corneta
Vicente Parrilla, flauta dulce
Elíes Hernandis, sacabuche
Ximo Osca, bajón

Alberto Martínez Molina, clave
Alejandro Casal, órgano
Enrike Solinís, archilaúd y guitarra barroca
Miguel Rincón, tiorba y guitarra barroca

Pedro Estevan, percusión


Director, concepción y arreglo del programa: Fahmi Alqhai


Claudio Monteverdi (1567-1643)
1. Toccata de L'Orfeo
2. Combattimento di Tancredi e Clorinda
3. Entrata de Il ballo delle Ingrate
4. Lamento della ninfa
5. Sinfonia avanti il prologo de Il ritorno d'Ulisse in patria

6. Biagio Marini (1594-1663): Passacalio

Claudio Monteverdi
7. Tempro la cetra
8. Non vedrò mai le stelle (disminuciones de Fahmi Alqhai)
9. Et è pur dunque vero

10. Antonio Bertali (1605-1669): Sonata a 6
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ALQHAI & ALQHAI 003 (Diverdi) [65'29'']
Grabación: Junio de 2010

En las primeras décadas del siglo XVII se consolidaron en Italia algunas tendencias musicales que habían venido preparándose durante la centuria anterior. Con el nacimiento de la ópera como gran trasfondo, el canto monódico y el desarrollo de la técnica del bajo continuo habrían de tener efectos auténticamente revolucionarios. El universo del madrigal polifónico, que durante los cincuenta años anteriores había definido y marcado la carrera de los grandes compositores italianos, se derrumba a partir de 1620 de forma estrepitosa. No deja de resultar significativo que Claudio Monteverdi, autor de seis libros de madrigales a 5 voces, publicase justo en 1619 su séptimo libro, titulado Concerto, en el que se encuentran piezas a 1, 2, 3, 4 y 6 voces pero ni una sola en la clásica forma a 5. El título parece provocativo a conciencia, aunque más que al empleo de la concertación de las voces sobre el bajo continuo o mediante el empleo de instrumentos de tesitura aguda parece referirse a la reunión de obras de diferente tipología, como bien queda marcado en la portada con la alusión junto al término “madrigal” a “altri generi de Canti”. El libro se abre justamente con una pieza de estas características, Tempro la cetra, un soneto (original de Giambattista Marino, uno de los poetas de moda) compuesto para voz sola en forma de aria, que es precedido y seguido por una amplia Sinfonía instrumental, a modo de gran preludio de la colección completa, que está dominada fundamentalmente por los dúos (14 de los 29 números), como Non vedrò mai le stelle.

Aunque hasta 1638 Monteverdi no volvería a publicar otro libro de madrigales, entre medias vieron la luz los Scherzi musicali (1632), “arias y madrigales en estilo recitativo con una chacona” como dice la portada de la edición. Sin duda, uno de los más impactantes resulta ser Et è pur dunque vero, “canzonetta” escrita para voz de soprano con una sinfonía compuesta para un instrumento agudo indeterminado y bajo continuo. Su carácter ha hecho pensar que la pieza podría formar parte de alguna obra teatral escrita varios años antes. Esta práctica, la de incluir en algunas ediciones grandes obras estrenadas en los teatros o salones de la aristocracia tiempo atrás, la repetiría el compositor en su Libro VIII de Madrigali guerrieri et amorosi, que acoge la publicación del Combattimento di Tancredi e Clorinda, obra maestra del género representativo, que pudo verse durante el Carnaval de 1624 en el palacio de Girolamo Mocenigo, donde la nobleza “quedó conmovida del afecto de compasión de manera que fue casi para verter lágrimas: y aplaudió por haber sido canto de género nunca visto y oído”. Monteverdi introdujo en efecto algunas novedades en esta obra, como la concertación de las voces con varios instrumentos agudos y, sobre todo, el llamado “estilo concitato”, creado a partir de un ritmo de semicorcheas repetidas que causa un imponente efecto de agitación capaz de cubrir diversos afetti expresivos. Aunque el ardor guerrero está sin duda presente en la colección, lo hace más como metáfora de los combates de amor, que alcanza otra de sus cimas musicales del siglo en el Lamento della ninfa, adscrito también al género representativo y en el que se requería que la solista cantase “a tempo del afecto de ánimo, y no al de la mano”, esto es atendiendo a la expresividad interior antes que al compás tal cual aparecía anotado en la partitura.

En este universo dominado absolutamente por la música vocal, los instrumentistas empezaron a hacerse oír en sinfonías y ritornelli diversos para ir independizándose poco a poco merced a la improvisación sobre bassi ostinati, entre los que los modelos armónicos de la chacona y del passacaglia acabarían haciendo auténtico furor. El futuro de los grandes géneros instrumentales estaba aún por definir, pero mientras tanto los afectos vinculados a la escucha se habían transformado para siempre.


Monteverdi: Et è pur dunque vero. Juan Sancho. Accademia del Piacere. Fahmi Alqhai. [6'35'']